Hazle el amor a la camisa…pero con la plancha

Moderno Man siempre sale de casa con la capa bien planchada, no importa lo urgente que sea la emergencia, siempre se puede sacar un ratito para ir bien planchadito.

 

¿Os imagináis que llega Moderno Man al rescate con la capa llena de arrugas, sin gomina y despeinado? Situación completamente utópica, cierto, pero intentad echarle imaginación.

 

Moderno Man aconseja que siempre se debe lucir bien en todos los aspectos, no sólo en nuestro peinado o en nuestro olor sino también en la ropa, es decir que aparte de ponernos una camisa o camiseta bonita debemos cuidar como se ve. No es presentable ponerse una camisa que parece que la haya masticado un burro.

 

Hay un truco infalible para evitar tener este aspecto: La plancha, esa gran desconocida.

 

El efecto secundario más común en todo aquel que no está muy habituado a coger la plancha es que de repente, y sin saber muy bien porqué, aparezca en tu mente la canción infantil: “Así planchaba así, así…así planchaba que yo la vi”  No te preocupes, si esto sucede, vas por el buen camino.

 

La plancha, funciona igual que la Play, si no la enchufas, no va.

Una vez encendida se empieza a calentar la parte metálica, atención no la toques con el dedo, quema. Sólo las madres y/o abuelas experimentadas pueden hacer esa prueba, cualquier otra especie humana, se quemaría la yema del dedo.

 

Ahora vamos a la prueba de fuego: cómo planchar una camisa.

 

Empieza estirándola sobre la tabla de planchar, y dándole calor sobre las zonas principales. Comenzamos con los puños. Primero coge uno, presiona ligeramente la plancha hasta que el calor empiece a penetrar a través del tejido. Una vez que está bien estirado, repite el mismo movimiento con el otro. Cuando los puños estén listos, sube hasta el cuello, y empieza a calentarlo con un vaivén suave y vete incrementando la intensidad hasta que quede rígido y planchado. Del cuello baja suavemente a los hombros, y después a la espalda con delicadeza. Gírala y empieza con la parte delantera.

 

Y con este pequeño truco, irás siempre con un pincel…¡un pincel bien planchado, claro!

Leave a Comment